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CAFÉ POLÍTICO
Por Ramón Betancourt
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Demolerán el Distribuidor Vial Revolución (DVR)
u
A la basura, 165 millones de pesos
u
El gobernador Humberto Moreira y el secretario de Obras Públicas,
Eduardo Olmos, se fajan los pantalones
u
Exigen les den cárcel a los responsables

TORREÓN COAHUILA, MÉXICO
Miércoles 17 de mayo de 2006
TUMBARÁN EL
DISTRIBUIDOR VIAL REVOLUCIÓN (DVR)
Finalmente cayó como bomba la
noticia, se impuso el sentido común, pero sobre todo, los estudios técnicos
que se han elaborado para constatar las graves deficiencias e
irregularidades en la construcción del Distribuidor Vial Revolución (DVR),
la “magna” obra del anterior sexenio de Enrique Martínez y Martínez y que
costara 140 millones de pesos salidos de los bolsillos de los
sufridos coahuilenses que cuando no les llueve, les graniza, o se incendian
sus montes y sierras, o la tierra se traga a sus hijos. Ayer en rueda de
prensa el secretario de Obras Públicas y Transporte, Eduardo Olmos Castro
dijo que había de dos sopas:
A) Ponerle algunos
parches, tornillos y tuercas, y darle una pintadita al DVR, para que
aguantara algunos pocos años más; y B) Tirar la gran mayoría del armatoste
mal llamado distribuidor vial y levantar otro, de mejor calidad en
su hechura, incluso con un nuevo diseño, a fin de garantizar la
seguridad de quienes transiten por esa vialidad. Es decir, hacer
prácticamente otro nuevecito. Por supuesto que el gobernador Humberto
Moreira decidió por la segunda opción que es la que merecen los
torreonenses y laguneros ya que la construcción del DVR, se realizó gracias
a las aportaciones por partes iguales (como la camiseta del Puebla) del
Gobierno del Estado y del Gobierno Municipal en tiempos de
Salomón Juan Marcos y Guillermo Anaya Llamas.

REPARACIÓN, O
DEMOLICIÓN Y RECONSTRUCCIÓN
También el Instituto de
Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de Nuevo León (UANL),
recomendó la demolición de las cuatro superestructuras de los
viaductos (puentes) que integran el Distribuidor Vial Revolución, en vez
de rehabilitarlos. Los tres técnicos que acompañaron a Eduardo Olmos en la
conferencia de prensa, indicaron que la reconstrucción podría llevarse 18
meses y que el costo de la misma todavía no se tiene calculado, pero el
gobernador posteriormente señaló que el costo de la reconstrucción
fluctuaría en los 80 millones de pesos. Y es ahí cuando Juan pueblo
se pregunta ¿Y yo porqué? Vaya que es bonito ver las obras ―antes de
levantarlas― en tamaño maqueta, al igual que la publicidad con sus slogans
vanguardistas de primer mundo, como la del DVR que hace cuatro años (cuando
comenzaban a promoverlo) señalaba, “Bien Cimentada, Bien Construida; una
obra para siempre…” “Alta resistencia, majestuosa imagen, gran
funcionalidad”. Que bárbaros, se la bañaron. Una cosa es la propaganda o
publicidad, y otros los hechos. Los torreonenses están sumamente indignados
por la gachada que les hizo el anterior gobierno estatal priista y el
gobierno municipal panista. Y es que es una costumbre que las obras que se
edifican, sean de mala calidad, no cuesten verdaderamente lo que se dice,
y peor aún, se pasen por el arco del triunfo la Ley de
Responsabilidades para Servidores Públicos al concesionar obras a
familiares, como se hizo groseramente y sin mesura en el gobierno municipal
de Guillermo Anaya.

CLARO… EL RELIGIOSO
DIEZMO
“Un Proceso Eficiente… una
solución integral”. Una solución
vial completa, esbelta y eficiente… Estética y funcional, con materiales y
mano de obra de la región”, se enunciaba pomposamente en los posters
apantalladores que hoy es sello de indolencia y corrupción. No es
posible que al DVR lo hayan puesto como magno ejemplo, en toda la entidad,
EMM y JVM, cuando de antemano, al menos Jorge Viesca Martínez,
debería de estar enterado en aquel entonces que el DVR no se estaba
edificando con toda la mano y que si los empresarios constructores (ACOLSA,
hermanos Acosta Olvera y Lázaro Bello, vendedor del concreto)
chafeaban o acorrientaban los materiales y suministros de dicha
construcción, lógico es suponer que pronto tendría agrietamientos y se
reduciría considerablemente el peralte, lo que vendría a ser un verdadero
peligro para los conductores que transitaran por el lugar. Quizá
tentados por el religioso diezmo, los responsables se la
jugaron (¿Quién aguanta un cañonazo de 50 mil pesos?; Alvaro Obregón,
dixit), pero hoy deberán pagar caro la bofetada que le dieron a los
laguneros, a los torreonenses. Solo hay que esperar a que Ismael “lito”
Ramos, secretario de la Función Pública, saque su espada y finque
responsabilidades civiles y penales, como lo prometió ayer en rueda de
prensa. La corrupción ofende a los mexicanos, más cuando se saquea el
erario público y se desvían recursos que serían para el desarrollo
social; cuando se celebran licitaciones mal hechas o dolosas, cuando
la obra pública está mal hecha y mal ejecutada. Pero más ofende a la
ciudadanía la impunidad de quienes roban o dejan que otros roben… y
lo peor, que no pisen el bote. Por lo tanto, Jorge Viesca Martínez
(aunque lo apoyen los canacintros), los brodys Acosta Olvera, Lázaro Bello,
contratistas, funcionarios públicos, verificadores de obra, proyectistas,
entre otros, desde esta noche no podrán dormir tranquilos. Quien les
manda.

Varios accidentes y pérdidas de
vidas se registraron en el Distribuidor Vial Revolución.
¿EL ESCAPE DE LA
BANDA?
Hace rato estaba escuchando en mi PC una rola de Paul McCartney, de los
70’s, esas que escuchábamos un día sí y otro también mi querido amigo “El
Músico” Alfredo García Flores y yo en tiempos de la Universidad. La
canción es “El escape de la banda”, y que de repente se me viene a la mente
la pregunta ¿Y si los que hicieron el DVR se escapan? Pero luego se
me vinieron mucho más preguntas: ¿Quiénes son los responsables del
escandalazo en torno al Distribuidor Vial Revolución? ¿De a cómo fue la
estafa, la rapacidad, la simulación, el desfalco, el engaño, la
falsificación, el dolo, el sablazo, la depredación, el latrocinio, el
pillaje, la expoliación? ¿Quiénes forman parte de esa banda de ladrones,
cínicos y sinvergüenzas, de malhechores, bribones y patanes que
prácticamente asaltaron a la ciudadanía de Torreón? Es que no hay otras
palabras. Son ¡¡¡ 165 millones de pesos !!! que se han tirado a la basura
debido a que unos cuantos pillos se hicieron millonarios ―de la noche a la
mañana― a sabiendas que causarían un grave daño a miles de torreonenses que
necesitan servicios básicos de agua, pavimento, drenaje y energía
eléctrica ¿Quiénes dejaron a colonias populares en completa oscuridad?
¿Quiénes postergaron a cientos o miles de vecinos a tener el vital líquido
para beber? Los responsables tienen nombre y apellido, ya lo dijo el
gobernador Humberto Moreira, a quien no le temblará la mano para ir contra
los responsables, así sea el mismísimo ex gobernador Enrique
Martínez y Martínez.

El ex gobernador, Enrique Martínez
y Martínez.
ENRIQUE MARTÍNEZ
PREFIRIÓ NO CONTENDER EL 2 DE JULIO
Con razón, ahora caigo en eso de
que EMM no quiso ser candidato a Senador, ni por mayoría relativa, ni por la
vía plurinominal. Enrique ya presagiaba nubarrones de tormenta que se
avecinaban y que bien podrían haberlo tumbado del macho, y si no entonces
pagaría un alto costo político el día de la elección. Sagaz que es, EMM
prefirió no entrarle al juego comicial ya que la papa estaba demasiado
caliente. De nada sirvieron los mensajes que el ex gobernador le envió, en
varias ocasiones, a don Humberto para que éste no optara por la segunda
opción (demolición y reconstrucción) ya que Enrique prefería que el
DVR fuera reparado, ya que tumbarlo y construirlo nuevamente ―como así
decidió HMV―, la “magna” obra del gobierno martinista quedaría en
entredicho, pero no solo el DVR, sino todo su sexenio.

Al gobernador Humberto Moreira, no
le temblará la mano.
MOREIRA SE FAJA BIEN
LOS PANTALONES
Pero Humberto Moreira dio muestra de rectitud y honestidad; en
lugar de quedar bien con quien se supone lo apoyó para que arribara a la
silla principal del Palacio Rosa de Saltillo, decidió cumplir con dos cosas.
Con la ley que protestó observar, el día de su toma de posesión; y ser
honesto consigo mismo, es decir, cumplirle a cabalidad a los
coahuilenses, gobernar de frente, gobernar de la mano con ellos, hacer un
gobierno de la gente. Por eso hay que reconocer la actitud asumida por
Moreira Valdés, ya que cualquier otro gobernador hubiese preferido dar a
conocer los resultados de los estudios técnicos del DVR, pasado el 2 de
julio; y a lo mejor hubiese optado por la primera opción; reparar y
parchar los cuatro viaductos. Señalo que se tiraron a la basura ¡¡ 165
millones de pesos !! porque el DVR costó 140 millones de pesos, los tres
estudios elaborados salieron en 5 millones, y las cuatro reparaciones
llegaron a los 20 millones. ¿Cómo la ve? Verdá que da coraje.

La falta de peralte en el DVR,
ocasionó varios percances.
QUE COMPAREZCAN ANTE
LA PGJE
La Procuraduría de Justicia del
Estado debe hacer comparecer, cuanto antes, al ex secretario de Obras
Públicas ―el peor de los peores― Jorge Viesca Martínez (aunque Víctor
Aldúcin del CLIP dice que da la vida por el, claro, pues fueron socios); a
los supervisores de obra, la empresa CORDINA; la empresa proyectista, BM; a
los hermanitos Edgardo y Salvador Acosta Olvera (Constructora
ACOLSA); a quienes subcontrataron éstos; a Lázaro Bello, quien se
supone fue el que vendió el concreto; a los ex titulares de Obras Públicas
del municipio de Torreón en tiempos de Salomón Juan Marcos y Guillermo
Anaya. La omisión también es responsabilidad. Por algo y por alguien hay
que empezar. Dura lex, sed lex.

El Puente Atirantado o Puente de
la Unidad, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.
EL PUENTE ATIRANTADO
Y “EL CAMPEÓN”
Ayer por la mañana recibí una llamada a mi celular de parte de mi buen
amigo “El Campeón” José Juan Romo Mena, para decirme que él estando
en la ciudad de Monterrey en diciembre de 2003, le causo sorpresa ver una
fotografía en el periódico El Norte en donde aparecen Enrique Martínez y
Guillermo Anaya, sobre el Puente Atirantado, que cruza el río Santa
Catarina y que conecta Monterrey con San Pedro Garza García. La obra,
concluida en 2003, fue polémica incluso antes de su terminación ya que los
regios consideran que es ridículo que un puente tan enorme y tan caro (al
fin, tacaños) cruce un río que está seco casi todo el año. Bueno, el caso es
que Enrique Martínez y Mamo Anaya, cuando gozaban plenamente las
mieles del poder, se dieron una vueltecita para conocer, in situ, el
Puente Atirantado (también conocido como Puente de la Unidad) y
estando checando los detalles de la obra ―como si fueran ingenieros―, un
periodista de El Norte los vio y se bajó de su auto para tomarles
fotografías a tan distinguidos turistas. Cuando les peguntó al gobernador de
Coahuila y al alcalde de Torreón que qué hacían en ese lugar, nuestros
politicazos coahuilenses le dijeron que estaban viendo como había
quedado el Puente Atirantado, y por lo que ellos deducían, dicha obra no le
llegaba ni a los talones del Distribuidor Vial Revolución (DVR) de
Torreón. Al día siguiente El Norte de Monterrey los inmortalizó para la
posteridad, con foto y guasa que se aventaron. Pero la historia ya se
encargó de poner a cada quien en su lugar.
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